La Biblia nos habla del amor y la importancia del perdón, debemos de personar los
unos a los otros.
Mateo 6:14 – 15 dice “porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os
perdonará también a vosotros vuestro padre celestial, si no perdonáis a los
hombres sus ofensas, tampoco vuestro padre os perdonará vuestras ofensas”.
Si nosotros perdonamos las ofensas lanzadas contra nosotros, nuestro padre
celestial también nos perdonara nuestros pecados.
Cuando perdonamos, hay una paz, nos sentimos libres, las cadenas que nos
asfixia son rotas, y nos sentimos libre de todo. Al perdonar sanamos y
restauramos relacione. Al perdonar tenemos una vida llena de gozo, amor y
bendiciones, como Dios desea para nosotros.
Al perdonar estamos cultivando amor, la paciencia y la bondad son esenciales
para perdonar.
Colosenses 3:13 nos dice que debemos soportar los unos a los otros y perdonar lo
unos a los otros, así como Cristo nos perdonó así también debemos hacerlo
nosotros.
Cuando no perdonamos, nos llenamos de amargura, odio, rencor, dañamos
nuestras relaciones e impide que se cumple el propósito de Dios en nuestras
vidas, nos priva de la vida plena que Dios quiere para nosotros. La falta de perdón
nos llena de enfermedades, depresión, estrés, ansiedad, dolores, etc.
Efesios 4:32 nos invita a ser benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Debemos de perdonarnos, el amor fluye, toma posesión, en 1ra de Corintios 13,
nos habla del amor, del amor perdonador, nos dice que en todo debemos tener
amor y en el versículo 13 nos dice “Ahora permanece, la fe, la esperanza y el
amor, pero el mayor de ellos es el amor.”
Cuando hay amor todo se perdona, todo es perdonado. Comencemos a vivir en el
amor de Dios.